Y sin darse cuenta, la estrella cayó del firmamento para convertirse en una gota de rocío sobre un pétalo de rosa.

Cuando te descubres a ti misma pensando en poesía, es cuando te das cuenta que es demasiado tarde, ya caímos. Pero en qué buen lugar aterricé, es mejor ser una gotita brillante, hermosa y cercana, que una estrella lejana, fría y titilante en la lejanía.